jueves, 15 de septiembre de 2016

Sobreviviré

A aquella maestra que mira las listas de clase,
y aunque no ve números, sabe que treinta caben en su corazón,
                                  pero no en las aulas.

Al profesor con dos hijos, tres suegros, y algunos padres,
que mira el horario, no quiere creer en la unicidad de los cuerpos,
         y suelta una lágrima sobre la sexta hora de los viernes.

Al niño que ayer miraba el mar desde la arena,
y ahora mira cantar unos gorriones en los árboles del jardín,
desde un aula llena de misterios por resolver.

A la madre que deja la última moneda de su íntimo tesoro,
en la puerta de un colegio, con la esperanza
que unos extraños le enseñen las ecuaciones,
                que ella no quiso aprender.

A todos, ellos y ellas, que curso tras curso,
seguimos creyendo que todo es susceptible,
                                           de mejorar,
que debajo del suelo de las aulas,
con solo picar unos segundos,
está el mar, la vida y un presente
       lleno de almas dispuestas a entenderse.

Docentes por la Pública os desea feliz comienzo, y asegura que seguiremos detrás de vosotr@s

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